martes, 15 de marzo de 2011

La actividad investigativa y la importancia en la formación de los docentes universitarios






Por Ryder Carlos Chuquimia Ph. D.
Docente Carrera Ciencias de la Educación y Comunicación Social
de la Universidad Mayor de San Andrés.
Introducción

Las transformaciones que está viviendo el mundo en materia económica, educativa, social, política y cultural, aunado a los grandes avances de la ciencia, la tecnología y la información en estos tiempos ha producido un nuevo contexto socio histórico donde la sociedad humana cada día debe asumir los cambios y retos que le impone la sociedad de la información y el conocimiento. Todos estos cambios han impactado al sistema educativo universitario en el mundo estableciendo una nueva concepción filosófica en los docentes y en las instituciones de educación superior. Esta realidad conlleva al surgimiento de nuevos requerimientos y prácticas de gestión para el docente, para responder de forma eficiente y efectiva a los cambios que experimentamos hoy en día en este sector.

Estas exigencias provocadas por la sociedad del conocimiento ha tocado a las universidades y a todos sus miembros en el mundo, y particularmente en Latinoamérica y Bolivia, todos estos procesos continuos de cambios ha producido la necesidad de formularse una nueva visión, sobré el papel del docentes investigador y los retos que estos deben asumir al igual que las universidades en el siglo XXI.
La dinámica del siglo XXI ha generado un mayor acceso a la información y a los conocimientos, ya que sus efectos y alcances han provocados cambios en la estructura educacional, todo este fenómeno ha generado transformaciones en las universidades y en los docentes generando cambios en la visión, la misión y las nuevas prácticas de perfeccionamiento profesional, con el objetivo de insertarse de forma efectiva y acelerada a los cambios del siglo.
Pérez y Cely (2004) indican que los desarrollos tecno-científicos deben servir y coadyuvar al crecimiento, ya que todos los procesos de la vida giran en torno a la gestión de la información y el conocimiento. Ante esta realidad, el sistema educativo universitario en el mundo ha replanteado sus políticas educacionales en relación con las prácticas pedagógicas, didácticas e investigativas la cual conlleva al surgimiento de nuevos requerimientos y prácticas de gestión para el docente universitario en ejercicio, esto con el propósito de responder de forma eficiente y efectiva a los cambios que se viven hoy en día en este sector de los saberes, no estableciendo puntos de llegada, sino procesos de perfeccionamiento y desarrollo para la gestión formativa de las competencias profesionales e investigativas del docente universitario en ejercicio.
La investigación representa un factor de gran importancia en la búsqueda del saber y de nuevos conocimientos y prácticas de gestión en las diferentes ramas, tanto naturales como humanísticas, para el discernimiento más profundo de la realidad, siendo el eje de toda institución de educación superior en la promoción de saberes, pues es el instrumento por excelencia a través del cual se puede reflejar la realidad de un país, de la comunidad y de la misma institución que la promueve, también es la vía para plantear o solucionar alternativas a los problemas socioeducativos, políticos, económicos y culturales que emerja del contexto de desarrollo del docente y su compromiso con la sociedad en la cual está inmerso.
La formación investigativa del docente universitario en ejercicio representa un gran desafío ante un contexto social dominado por el discurso de la globalización; por tal razón, es necesario que el docente universitario asuma una actitud crítica desde y en su propia formación, la cual, lejos de centrarse solamente en la actualización en los últimos avances del conocimiento de su materia específica, debe ser asumida desde la perspectiva de la formación integral, ética, pedagógica, científica, humanística y tecnológica.
Así mismo, el desarrollo de la investigación debe ser la punta de lanza para los cambios y transformaciones que necesita los países todo este proceso de gran complejidad por su propia dinámica y naturaleza necesita de presupuestos justos para las universidades y los centros de investigación, además de otras políticas de incentivos motivacionales para que el colectivo docente de las universidades o centros de saberes logre insertar docentes en todas sus categorías para que la investigación más que compromiso sea algo intrínseco del ser. Albornoz (1991), plantea que la universidad se ha convertido, por razones estructurales “en una factoría de títulos profesionales, habiendo omitido otras funciones como aquellas buscadoras del saber puro y aplicado para resolver de manera eficaz y económica los grandes y pequeños problemas nacionales.” Es importante resaltar que los docentes universitarios en ejercicios tienen en la investigación una vía estratégica y oportuna para la generación de conocimientos y nuevas prácticas educativas e investigativas para la solución de problemas socioeducativos e institucionales, así como también para el desarrollo personal y el perfeccionamiento de ellos mismos.
La Universidad, la docencia y la investigación
La Universidad es la institución que más ha influido en la creación de los conocimientos y en el desarrollo del talento, de las ideas y de la capacidad crítica de las personas y con el bienestar de la sociedad. El desarrollo acelerado de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones está configurando nuevas formas de relación entre los seres humanos y también con las organizaciones creadas; por ello tiene que asumir la transformación de sus propios procesos de gestión, de docencia y de investigación para hacer frente a las exigencias de esa evolución.
En la actualidad la Universidad está direccionada a la búsqueda de respuestas a demandas de alta envergadura social y económica y, a la producción de conocimientos para el bien público. Desde ese campo Investigar significa vincularse con la sociedad a través de una docencia meritoria que produzca conocimientos sobre los propios problemas sociales, culturales, políticos y económicos (Henao, 2006). En los últimos años las políticas desarrolladas han estado al margen de esta concepción y las políticas de investigación han tocado tangencialmente el problema por lo cual los resultados han tenido poco impacto social. Por ello, Padrón (2004), explica que la investigación en la universidad no se ha interesado en los productos de investigación, sino en los procesos de investigación. No importa lo que se produzca, sino sólo aquello que pueda llevar a pensar que se hace investigación…, pero jamás en atender a los productos ni al modo en que tales productos puedan ser aprovechados o utilizados.
“En la conjunción Docente-Investigador, el rol del docente se manifiesta en el ejercicio de la docencia, y lo productivo del profesor está dado en que en el acto de enseñar incorpora una conducta de investigador” (Pitto de Ferioli, 2000). A pesar de este importante rol social del docente en la Universidad como formador del capital humano que la sociedad requiere, en la mayoría de los casos, profesores-investigadores encuentran obstáculos o problemas que dificultan su normal desarrollo y que Sánchez (2000) los describe muy bien:
·         La excesiva carga lectiva, lo cual deja escaso margen al trabajo de investigación. Incluso, cuando lo hacen, muchas veces no cuentan con los medios y los ambientes que se requieren para el desarrollo de la investigación.
·         El individualismo y el aislamiento dificultan la investigación compartida y las actividades de mejora personal e institucional.
·         La resistencia al cambio debido a la inexistencia de una formación inicial fundamentada en la importancia de la innovación.
A pesar que el panorama para la investigación es difícil, en nuestra universidad se ha venido realizando esfuerzos por direccionarla y orientarla a la solución de la problemática de la comunidad regional y nacional, tratando de vincular a la universidad con los sectores productivos, para lo cual se ha tratado de brindarle a la comunidad resultados de investigación con alto nivel científico y humanístico que permita mejorar la calidad de vida de la población y su entorno y, al mismo tiempo se quiere generar una sólida cultura de investigación científica en la comunidad universitaria.
Sin embargo, la respuesta de los docentes a la investigación no ha implicado una mejora sustancial de la calidad de los proyectos y sus resultados, de ahí que muchos de estos resultados de investigación presentados por los docentes no han repercutido en la comunidad o no han llegado a tener la trascendencia investigativa que ello hubiera significado. El problema no es simple, requiere de un análisis muy profundo que permita entender que el problema de la investigación no es solo de resultados, sino de enfoque, que nos permita vincular a la sociedad a la empresa y la universidad con la esperanza que lo que aquí se expone, se analice críticamente con el fin de generar cambios para lograr el desarrollo de un “Capital Intelectual” que la sociedad y la comunidad científica reconozcan y valoren en un futuro muy cercano.
Así por ejemplo la Universidad Boliviana, se ha visto limitada y afectada por el bajo desarrollo de las investigaciones, toda esta realidad ha producido la necesidad de impulsar y motivar al colectivo docente a reflexionar ante tal situación. Esto, según Torres (citado en Lara, 1998), se debe a diversos motivos, entre ellos: “presupuestos deficitarios, masificación estudiantil, ausencia de planificaciones y proyecciones, inadecuada preparación de los docentes y reformas improvisadas” que ha impactado a este sector de los saberes.
Es importante destacar que, la docencia y la investigación es una unidad monolítica que representa un factor de importancia en la búsqueda del saber y de nuevos conocimientos en las diferentes ramas y esferas de actuación profesional, tanto natural como humanístico. Las universidades y su colectivo docente tienen el reto de generar y promover el conocimiento, porque este es el instrumento por excelencia a través del cual se puede reflejar la realidad de un país, de la comunidad y de la misma institución. Desde esta perspectiva, consideramos que el docente en ejercicio debe participar activamente en la investigación de su propia práctica, lo que implica que docencia e investigación deben estar estrechamente unidas y ser asumidas por el educador como un actividad intrínseca de el cómo ser socializador y productor de conocimiento.
Para asumir estos procesos, el docente en ejercicio debe incorporarse a un proceso de desarrollo y perfeccionamiento profesional relacionados con cursos de especialización, maestría y doctorado, lo cual conducirá no sólo a convertirlo en un especialista en el área de conocimiento, sino que lo proveerá de las herramientas técnico científicas, dominio conceptual y procedimental adecuado para hacer investigación.
Sin duda que el desarrollo de la investigación es una ocupación de compromiso del docente con y para la sociedad, la universidad lo que constituye un imperativo, ya que las consecuencias de dicha actividad crean un aporte favorable a los problemas emergen de la sociedad. De igual forma, los productos de la investigación y la praxis cotidiana de la misma por parte de los docentes investigadores, significa una contribución reveladora para el mejoramiento de la calidad de la docencia y de desarrollo profesional en tiempos de cambio.
La formación para la investigación es un proceso continuo de acciones orientadas a favorecer la apropiación y desarrollo de los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para que los docentes puedan desempeñar con éxito actividades productivas asociadas a la investigación científica, el desarrollo científico - tecnológico y la innovación, ya sea en el sector académico o en el productivo. Es importante destacar que la actividad investigativa tiene un conjunto de principios contemplados como: universalidad, democracia, innovación y pertinencia social, equidad y calidad; estos principios revelan el compromiso que tienen los investigadores docentes frente a la sociedad encargados de fortalecer la formación integral del investigador en el ámbito socioeducativo.
En opinión del autor, para perfeccionar el proceso de formación del docente investigador universitario es necesario aplacar mejoras significativas en las investigaciones a nivel institucional tanto académicas como financieras esto con el objetivo de estimular y propiciar los ejes que involucren recientes formas de realizar investigaciones de calidad y garantizar diversidad de perspectivas en el contexto académico, científico y ético.
Por otra parte dentro de las políticas de estimulo propiciadas por las universidades y diferentes entes especializados en el área, se hace necesario que los investigador deba ser clasificado considerando las jerarquías de los investigadores de acuerdo a los criterios del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad, esto con el objetivo de formar y contar con investigadores de calidad capaces de responder a los retos de la sociedad del conocimiento.
A partir de estos argumentos es necesario expresar que la formación del docente investigador ha de interpretarse como el proceso complejo y de compromiso donde deben coadyuvar el interés del docente de la institución y el estado con la finalidad de producir y desarrollar profesionales comprometidos con esta actividad y capaces de responder a los retos de la sociedad.
En este sentido, nos inscribimos en los planteamientos de autores como Bedoya (2000) y Magendzo (2003), quienes enfatizan en la necesidad de una investigación integradora orientada a la formación de una auténtica actitud investigativa crítica que supere las dificultades epistemológicas que en la actualidad encuentran los docentes en el ejercicio. Desde esta perspectiva el docente se concibe como un creador de experiencias para la producción de conocimientos que promueve el trabajo investigativo participativo como parte de sus actividades cotidianas, haciendo reflexión y búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad.

Desarrollo de la Actividad Investigativa docente en la Universidad

El proceso de planificación y gestión de investigación en la Universidad se desarrolla al menos en cuatro etapas bien marcadas: inicio, crecimiento no sostenido, decrecimiento y crecimiento sostenido.  
La etapa de inicio está marcada por los primeros trabajos de investigación desarrollados por docentes, durante los años 1980 no se dio estímulos a la investigación ni apoyo pecuniario por su ejecución, la presencia de docentes con maestrías era muy escasa y el esfuerzo de la Universidad por actualizar a sus docentes en materia de investigación era casi nulo. La segunda etapa de crecimiento no sostenido, correspondió a los años de 1990 a 1998 incentivada por los primeros aportes de la Universidad en materia de financiamiento a la investigación y actualización de docentes, no se registró reglamentación definida. La tercera etapa de decrecimiento, correspondiente a los años de 1997 al 2001, regida por el Reglamento de Investigación aprobado con Resolución de Consejo Universitario y otros los eventos universitarios sobre todo en 1998. Esta etapa está marcada por un trabajo centralizado en la oficina y una estricta observación de normas de redacción científica no difundidas para la evaluación de proyectos o resultados de investigación; se acrecentó el trabajo de actualización de docentes, pero no se logró aumentar el número de proyectos. La cuarta etapa iniciada del 2004 al 2007, regida por Reglamentos de Investigación Docente y de Grados y Títulos, aprobados con la Resolución de Consejo Universitario. Esta etapa estuvo caracterizada por la definición de políticas de trabajo, como apertura y apoyo a todos los docentes, actualización en investigación y difusión de las normas de redacción científica para presentación de proyectos y resultados de investigación; coordinación y descentralización de la gestión en los Comités de Investigación.  La investigación en la universidad constituye un proceso de identificación de la demanda social, de planificación, de ejecución y transferencia del conocimiento en la sociedad. Por ello se puede afirmar que la investigación científica que se desarrolla en la universidad es un compromiso con el bienestar y el desarrollo de la sociedad; la UNESCO (1998) en relación a ello señala la necesidad de crear y difundir el conocimiento en función de servicio a la comunidad en apoyo al mundo del trabajo, para la orientación de la vida en democracia, el respeto a la cultura y la protección al medio ambiente.
Son múltiples los problemas que se presentan en la investigación en nuestra Universidad. Parte de ella corresponde a la globalización del conocimiento y el rezago tecnológico de nuestro país en relación con el resto del mundo. Nuestras estadísticas nos muestran un reducido número de docentes activos en la investigación, en relación con otras universidades del país. Por otra parte Thorne (2000), sostiene que en el Perú sólo la mitad de los docentes ha realizado algún tipo de investigación, siendo el promedio de 2,4 investigaciones por profesor en un periodo de cinco años. En nuestro caso se ha encontrado que para este mismo periodo la relación es de 0,56 investigaciones por docente, un nivel muy bajo que deja entrever el poco interés de nuestros docentes por realizar investigación.
La situación actual en nuestra universidad en materia de investigación nos muestra el siguiente panorama cuando analizamos los siguientes factores de investigación:
  • Responsables de la investigación: El tesista y su asesor son los únicos responsables, desde la identificación del problema de investigación, la presentación del proyecto hasta la ejecución del mismo; la universidad es responsable del proceso de gestión, monitoreo, evaluación y aprobación de los resultados presentados. Dentro de este proceso la sustentación es un acto público de exposición y defensa del trabajo ejecutado ante un jurado calificador. La reglamentación vigente está diseñada para que el tesista demuestre competencia individual en materia de investigación, los mismos que son comprobables a través de los objetivos diseñados y los logros alcanzados.

La situación actual exige que la responsable de la investigación en todos sus campos, deba ser la universidad, quien en cada momento brinda apoyo al Tesista y al Asesor porque ella es la más interesada en el éxito de la investigación y en la transferencia de los resultados. Esta función está plasmada en el nuevo reglamento de investigación propuesto y en la estructura de Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico presentado, se trata de satisfacer las necesidades de conocimiento que tiene la sociedad y la demanda de solución de problemas de investigación del sector productivo.

Por otro lado, en la mayoría de los casos, las investigaciones son totalmente dispersas e inconexas entre sí; cada quien escoge su propio tema de trabajo y cada quien debe decidir los criterios de adecuación para desarrollarlo. Esto ha originado que no exista secuencialidad y coherencia de proyectos y resultados de investigación, muchos trabajos de tesis son temas parciales que enfocan una parte del problema, quedando trunca la investigación y el análisis del resto del problema que afecta a la sociedad y que en muchos casos dificilmente son tratados. Esto se fundamenta en el enfoque del planteamiento que se le da a una tesis de Pre-Grado de ser una investigación original, cuya competencia es enseñarle al tesista a investigar, por lo cual no está obligado a abordar todo el problema de investigación; que el tesista no se interese por la secuencialidad y coherencia de la investigación no es culpa del tesista, sino, de la institución y del asesor quienes no teniendo definido la demanda de investigación de la sociedad o la comunidad de su entorno plantean problemas de investigaciones parciales, mirados desde una arista y desde de su punto de vista personal.

Por ello, es menester que se trabaje en una nueva propuesta de planificación y gestión de la investigación que busque guiar la secuencia y la coherencia de las necesidades de investigación de la universidad en todos sus campos, como una expresión que responda a la demanda de su entorno expresada en temas de investigación con criterios de adecuación para su desarrollo, los cuales serán previamente definidos con el aporte de la comunidad a través de diagnósticos de la demanda y propuestos a través de los diseños de redes de problemas y programas de investigación desarrollos con el aporte de la comunidad universitaria; sólo así podremos revertir el efecto de esta forma de organización investigativa que estamos viviendo, en la que los pocos cambios están proyectados en función al interés personal de los docentes y escasamente en relación a la problemática de la comunidad. Si los investigadores no se identifican con las inquietudes de la sociedad, sus resultados podrían no ser suficientemente relevantes o pertinentes, lo que pone en riesgo cualquier innovación potencial que pudiera desarrollarse (Gómez, 2007); la sociedad moderna depende de los hallazgos científicos y de la aplicación de los nuevos conocimientos encontrados a través de la investigación; la universidad debe evitar la tendencia de "todos a investigar de todo" y la inclinación de investigar sólo para satisfacer la "curiosidad" del profesor (Pampillon, 2007).

  • Destino del producto: Los resultados de las investigaciones van a parar en el mejor de los casos, a los estantes de las bibliotecas. Esto se infiere a la función asignada, si solo se trata de demostrar competencia, entonces la tesis ya no tiene sentido una vez que cumple esa función. No existe una investigación que no tenga un uso o un fin, algunos resultados son de uso inmediato, otros constituyen parte de los insumos para nuevas investigaciones que corresponden a un problema de investigación global y otras cumplen un fin temporal, ese es el fin de una tesis, pero es la comunidad o la empresa la que nos interesa como usuaria de estos insumos para evitar el confinamiento de los resultados en los estantes de las bibliotecas.

  • La enseñanza y la formación de investigadora: La enseñanza de la investigación está en manos de los profesores de metodología de investigación, quienes poco o casi nada investigan. La formación de investigadores se limita al aula en las clases de metodología. La enseñanza de la metodología de la investigación tiene una función netamente curricular, donde el estudiante no llega a aprender a determinar problemas de investigación para obtener productos que le interesen a la comunidad.

Si el investigador quiere tener un buen producto, debe conocer bien el problema que va a investigar, solo así tendrá resultados que le interesen a la comunidad; «el alfarero debe conocer su arcilla» reza un proverbio. Una forma de superar esta limitación es propiciar que los estudiantes se formen junto a los investigadores de la universidad, por eso debemos propiciar que el estudiante aprenda a investigar investigando y viendo a quienes saben hacerlo, para ello los estudiantes del cuarto ciclo de estudios tienen que participar en los trabajos de investigación de los docentes; los estudiantes que se ejerciten en la práctica adquirirán competencias que muy bien podrán ser aprovechadas por los docentes durante el proceso de desarrollo del curso de metodología de la investigación.

  • La información científica y la investigación: La presencia de Internet, como herramienta de comunicación nos permiten el acceso a un vasto campo de redes informáticas que nos lleva a establecer vínculos y contactos virtuales con otras comunidades e investigadores de todo el mundo a través de las cuales se puede acceder e intercambiar información, pero existe una gran limitación en los docentes y los estudiantes que les impide el acceso, son pocos quienes hacen uso de esta herramienta como un medio de intercambio y de búsqueda, quienes la hacen están limitados al uso de buscadores, dejando de lado los multibuscadores o buscadores inteligentes, portales, bibliotecas virtuales, el chat, etc. El uso de esta herramienta facilita la búsqueda por el mundo con mucha más facilidad y rapidez que antes, además de permitirnos acceder a información segura y gratis (libros, revistas) nos permite una mayor capacidad de presentación y discusión de los resultados, ganando estos en calidad.

Es muy poco lo que como institución le estamos mostrando al mundo, a la sociedad y las empresas de lo que como universidad tenemos (investigadores, resultados, revistas, libros, etc.) y estamos produciendo (proyectos de investigación, productos de innovación); la presencia de nuestros resúmenes de tesis y de trabajos de investigación docente en la web, como oferta tecnológica, no llega a cubrir esa necesidad de mostrarnos ante el mundo globalizado y mucho más si dicha página se mantiene estática sin aportar nuevos conocimientos, con lo cual perdemos credibilidad y confianza con el internauta.
Comentarios finales
Podemos concluir, enfáticamente que la actividad investigativa en el ámbito socioeducativo, se debe asumir como un proceso colaborativo dinámico y cambiante donde el diálogo y la deliberación proporcionen los insumos requeridos para generar reflexiones no circunscritas a los sesgos propios, sino a una perspectiva que transcienda hacia la búsqueda de nuevos parámetros de acción.
Esperamos que en el proceso de desarrollo de la gestión que se realice, logremos desarrollar una universidad globalmente competitiva y localmente comprometida en aras de iniciar el camino hacia la “Tercera Misión de la Universidad” definida como: “la generación, uso, aplicación y explotación del conocimiento y de otras capacidades de la universidad fuera de los entornos académicos”. O de modo menos formal, “la extensión de sus dos misiones tradicionales -la docencia y la investigación- a nuevos grupos o colectivos especialmente extra-universitarios”. (Laviña, 2008).
Referencias Bibliográficas:
1. FONTELA, E. 2003. “La investigación es el principal recurso de la sociedad del conocimiento. Nos acercamos al trabajador-investigador y al ciudadano- investigador”. Facultad de Ciencias Jurídicas, Económicas y Empresariales de la Universidad Antonio de Nebrija.
2. GÓMEZ, R. 2007. “Investigadores y Sociedad”. En “La Insignia: Ciencia y tecnología”.
3. GONZALES MORALES, O; Alvares Gonzales. 2004. “El spin off en la estrategia de transferencia de conocimientos de las universidades españolas”. XII Jornadas de la Asociación de Economía de la Educación. Universidad de la Laguna. España.
4. HENAO, M. 2006. “Calidad, investigación y docencia en la educación superior de Colombia”.

6. LAVIÑA O, J y Laura Mengual Pavón. 2008. “Libro blanco de la universidad digital 2010”. Editorial Ariel, Madrid –España.
7. PADRÓN, J. 2004. “Los 7 pecados capitales de la investigación universitaria tercer mundista”. En Informe de investigaciones educativas, Vol. XVIII. Año 2004.
8. PITTO DE FERIOLI, Adelina.2000. ¿Docente-Investigador Investigador docente? Revista Científica de Educación de la Universidad del Salvador Año 2 Nº.2
9. SÁNCHEZ NÚÑEZ, José.2000. Desarrollo Profesional del docente universitario. Instituto de Ciencias de la educación. Universidad Politécnica de Madrid.
10.-UNESCO. 1988. Conferencia Mundial sobre educación Superior. La Educación Superior en el siglo XXI Visión y Acción. París, 1988.

La Paz, marzo, 2011

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